среда, 16 сентября 2015 г.

NIKOLAY Y CONCHITA


(Historia de un amor  de los tiempos de la colonizaciòn rusa de Amèrica)

En la historia de Amèrica  Rusa del siglo XIX existe una leyenda hermosa y a la vez dramàtica sobre el amor del conde ruso Nikolay Rezanov y la señorita  Marìa de la Concepciòn Marcela Argùello (Conchita), hija del alcaide de San Francisco.
En el siglo XVIII  Rusia empezò a colonizar la costa atlàntica del Amèrica del Norte, donde fueron fundados primeros establecimientos  rusos. Sin embargo, los emigrantes sobrevivìan muchas dificultades debido a la  falta de alimento y advesidad de  anglosajones. 
En el año 1806 el diplomàtico ruso,  conde  Nikolay Rezanov, llegò a Amèrica  para apoyar a los colonos y proteger las colonias contra los yankis.
Al llegar, Rezanov  encontrò a los emigrantes en un estado muy lamentable, incluso sufrìan del hambre. El conde tuvo que comprar a  comerciantes anglosajones un barco con trigo y decidiò   viajar a San Francisco que pertenecìa a la corona española,  para  buscar apoyo y protecciòn de su governador, Josè Darìo Argùellos. 
Nikolay Rezanov produjo una impreciòn muy buena en los españoles, debido a su talento diplomàtico, conocimiento del  idioma y  cualidades personales. En  uno de las reuniones del alcaide conociò a su hija, Marìa de la Concepciòn Marcela Argùello (Conchita), jovencita de 15 años. La muchaha gozaba de una belleza extraordinaria y ademàs era muy educada, lista y dedicada al fin propuesta, de manera que logrò encantar al conde que ya tenìa 42  años y era viudo. 
Igual que  otras muchahas de su edad, estaba  soñando con un prìncipe  y un dìa este  apareciò en su vida.
El conde decidiò proponer   la  mano y corazòn a la muchacha.  Dicen que èl no estaba realmente enamorado ya que no podìa olvidar  a su querida esposa que habìa muerto hacìa dos años,  despuès del  segundo parto.   En el primer lugar, tenìa  fines diplomàticos, intentando por medio te este matrimonio concertar una alianza  con españoles y difundir la influencia rusa sobre toda la costa Atlàntica. Nikolay y Conchita pasaban  muchas horas juntos y el conde le  contaba  sobre Rusia y sus metas en Amèrica, de manera que un dìa la idea de hacerse esposa del diplomàtico ruso llegò a ser una meta principal para  Conchita.
Ella aceptò su propuesta,   causando espanto a sus padres, ya que su novio no era catòlico sino ortodoxo. Sin embargo, Conchita  fue muy perservante para conseguir su objetifo, asì que   sus padres  se  resignaron y le dieron su bendiciòn.
No obstante, para poder concluir este matromonio, el conde tuvo que pedir permiso tanto al tsar ruso como al Papa en Roma. Por eso tuvo que hacer un largo viaje. Prometiò a su novia que arreglarìa todos los asuntos en dos años como màs tarde y ella le jurò que iba a esperarlo.
En agosto del año 1807 los  barcos  rusos  nombrados “Yunona”   y Avos”,   se desatracaron de San Francisco, bien cargados de trigo, carne  y toda  clase de provisiòn  prestada por el alcaide y  buenos cuidadanos. El conde pudo conquistar  su amor,  admiraciòn y apoyo.
Al cabo de  de un mes las naves llegaron a Nuevo Arjanguelsk, fortaleza rusa en la costa atlàntica. Los emigrantes estaban salvados. En seguida Nikolay Rezanos   continuò su viaje tomando el curso hacia Rusia y en el mes de septiembre ya estuvo en la cuidad de Ojotsk, en Kamchatka.
El conde tuvo que cruzar toda Siberia, Urales y la parte europea de Rusia para llegar a San Petersburgo. Sin embargo, ya estaba a punto de empezar el invierno, y  viajar a aquella temporada era una demencia. 
Sin embargo, Rezanov tenìa prisa y no estaba dispuesto a esperar  a que llegara el verano y echò a  viajar  a caballo a travès del taiga y montes, a travès  de hielo y nieve.  
Siberìa no le perdonò tal imprudencia.
En el mes de marzo, al cruzar un rìo cerca de Krasnoyarsk,    su caballo se cayò por  debajo del hielo y el conde se encontrò en el agua helada. Se puso enfermo y pasò 12 dìas con fiebre. Al recuperarse un poco, todavìa muy debil, continuò con su viaje, pero al dìa siguiente su caballo se tropezò y el conde se cayò y se rompiò el cuello.
El pobre  viajero  muriò, sin recobrar el sentido.
Conchita  era fiel  y estaba  esperando a su novio. Cada dìa salìa a la costa del ocèano, mirando a lo lejos de  donde debìan aparecer  un dìa las  naves de su enamorado. Dentro de un año llegò una noticia triste: el governador de las colonias rusas avisò al hermano de la muchacha que el conde se habìa muerto por el camino, atravesando Siberia. Tambièn dijo que Conchita ya era libre y podìa buscar a otro novio.
Sin embargo,  Conchita nunca se aprovechò de esta libertad. No la necesitaba. El sueño de toda su vida muriò con su novio y  la muchacha ya no tenìa otras metas.
Nunca se casò, se quedò con sus padres hasta que se  fallecieran,  dedicàndose a la beneficencia, ayudando a los pobres y los indios. A los 50 años se retirò al monasterio donde muriò al cabo de 7 años.
 Marìa de la Concepciòn Marcela Argùello fue enterrada en el cementerio de San Domingo en  Monterrey (EEUU, California), allì hasta ahora se encuentra su tumba.
La tumba del conde Rezanov fue descubierta a finales del siglo XX, cerca de Krasnoyarsk. Sus restos fueron trasladados a Krasnoyarsk, al cementerio de Troitsk.
En el año 1981Alexey Rybnikov, mùsico ruso, en colaboraciòn con el poeta Andrey Voznesensky,  compusò una obra musical, rock-opera  llamada “Yunona” y Avos”, dedicada al amor de Nikolay y Conchita. Su estreno tuvo lugar en uno de los teatros de Moscù, en el otoño del mismo año. Uno de los temas principales de esta obra se llama  “Nunca te verè, nunca te olvidarè” (muy hermosa).  En el año 2000 en la tumba de  Nikolay Rezanov fue establecido un monumento con estas palabras.
En el mismo año el alcalde de Monterrey Garry Brown trajo a Krasnoyarsk un puñado de terreno desde la tumba de Conchita y la dispersò sobre la  tumba de Nikolay Rezanov. A su vez,  llevò desde  Rusia un puñado de terreno desde la tumba del conde que fue disipada sobre  la tumba de Conchita  en el cementerio de San Domingo en Benicia. 
Asì, al pasar casi 200 años,  se celebrò el acto de reunificaciòn  de los dos enamorados. 


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